LA PALABRA DE LA LUZ

La exposición organizada por Bats’i Lab para recordar el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional el 1 de enero de 1994, propone una reflexión sobre el movimiento, sus raíces y el presente. Y lo hace a través de imagenes centradas en la realidad de los pueblos originarios. Una larga lucha que continúa en uno de los estados más pobres del país.

El levantamiento del EZLN detonó un alud de imágenes que puso en el ojo del mundo los sucesos. La lista es larga y para la exposición los curadores (miembros de Bat’si Lab) tuvieron que elegir, optando por autores e imágenes sólidas –algunas muy conocidas--, alejadas del sensacionalismo mediático, cercanas a los actores sociales. Un acercamiento a las maneras de ver las realidades de las comunidades indígenas y sus luchas desde los ojos de fotógrafos que sensibles a las demandas del movimiento, siguieron la vida de resistencia y lucha de los primeros años  (Marco Antonio Cruz, Fabián Ontiberos, José Ángel Rodríguez, Ángeles Torrejón, Antonio Turok). Continúa un grupo de fotos más recientes del activismo zapatista, sus actividades y despliegue internacional (Vanessa García , Isaac Guzmán, Massiel Hernández , Andrea Murcia).

Con una estructura que sigue un acercamiento cronológico, y cuyo núcleo más numeroso gira en torno a la resistencia, la militarización y represión, las imágenes acercan a las formas en que el documentalismo mexicano se sensibilizó a través de la lucha directa de las comunidades, con las acciones y las formas de gestionar sus acciones y vidas. La lente refleja la horizontalidad de los núcleos zapatistas, para que emerjan los seres en su dimensión humana y en la voluntad de sus luchas.

Es difícil limpiar las lentes de los clichés del pasado, mirar con frescura, sin culpas, mitos o dogmas pues la mayoría de los fotógrafos representados son externos a las comunidades. Muchos de ellos establecen complicidades y conocimiento a través de contactos prolongados en el tiempo. Y otros muestran el respeto del fotógrafo para su labor documental que implica reconocer a los niños, mujeres y hombres que están del otro lado de la lente. Y así se han construido infinidad de vetas-archivos que testimonian la historia de las comunidades de Chiapas.

En 30 años ha cambiado el ejercicio de la fotografía y su difusión, así como se han acrecentado los “autores” y se ha pasado de la película y las fotografías en blanco y negro, a la imagen digital y el dominio del color. Un cambio tecnológico que se encontraba en sus albores al momento de la toma de San Cristóbal Las Casas. La exposición apuesta por mantener un equilibrio entre la obra de algunos autores re-conocidos por su calidad, y los testimonios de acciones y cotidianidad al interior de las comunidades zapatistas.


Rosa Casanova

31 de octubre de 2023