“Manuel Álvarez Bravo, los años decisivos” fue una exposición organizada en 1992 por el crítico de fotografía José Antonio Rodríguez (1961-2021) para el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México. Dicha exposición ha inspirado la que ahora presentamos aquí, a 120 años del natalicio de don Manuel.

Estas 62 obras conforman una pequeña síntesis de la creación de Álvarez Bravo durante los años veinte, treinta y cuarenta del siglo pasado, que coinciden con el periodo conocido como Renacimiento cultural mexicano, cuya efervescencia sin precedentes atrajo a visitantes y creadores de otros horizontes.

El estilo muy personal de Álvarez Bravo se delineó durante aquellas décadas, al dejar atrás el pictorialismo representado por el alemán Hugo Brehme, con la revelación del cubismo y la abstracción. Fueron también  determinantes el aprendizaje de la composición con los pintores muralistas Diego Rivera y José Clemente Orozco para los cuales trabajó como fotógrafo, su admiración por el francés Eugène Atget, la influencia de las vanguardias fotográficas así como una sostenida pasión por las artes plásticas, la música y la literatura.

El encuentro de Álvarez Bravo con André Breton hizo posible La buena fama durmiendo, la única de sus obras que el fotógrafo mexicano reconoció como surrealista. Un artículo en la revista Minotaure, fundada por Breton, parece haber inscrito la obra de Álvarez Bravo en esa corriente de manera definitiva. Quizás sin simplemente tengamos que hablar de  “poesía visual”, como lo hizo Diego Rivera.

Más allá de las etiquetas atribuidas por los climas estéticos, sociales o políticos, nos encontramos ante un artista en el que la sensibilidad humana, la pasión por las formas, el gusto por el pensamiento y la lectura modulan una obra muy personal en este artista mexicano y universal.

Encontramos los temas que Álvarez Bravo frecuentó durante su larga vida: estudios de formas, paisajes, desnudos, trabajadores, fiestas populares, retratos, el sueño y la muerte, con el corolario de la condición humana plasmada en la vida cotidiana.

Esta exposición busca tender un puente entre los tiempos presentes y aquellas remotas décadas de los años veinte a los cuarenta del siglo pasado, que ahora pueden resultar una antigüedad para los jóvenes, pero que sientan el precedente de una raíz, un origen, una herencia en esta actualidad avasallada por las imágenes instantáneas que atrapan de modo fugaz la atención de las nuevas generaciones. 

 En 1983 se presentó la exposición “Manuel Álvarez Bravo” en la Casa de Cultura de San Cristóbal. Hoy, exactamente cuarenta años después, vuelve don Manuel con estos “Años decisivos” dirigidos a los habitantes y los visitantes de San Cristóbal de las Casas y a todos los chiapanecos, antes de proseguir su viaje por la República Mexicana.

 

 

Archivo Manuel Álvarez Bravo