23 octubre 2025 / Bats’i Lab, San Cristobal de las Casas, Chiapas
Instante del tiempo
Mariauxilio Ballinas
Ballinas conforma un discurso visual a la manera del doble borgiano: la mirada del artista y la mirada del retratado. Espejo del tiempo y del espacio, pero, ha sido también a su propio tiempo y espacio. La fotografía de Mariauxilio Ballinas convierte al sujeto cotidiano en el indecible objeto del lenguaje, como diría Paz.
Sus rostros son, a la vez, contemplación y proporción, mundos que se abren y se retraen rítmica y sincrónicamente, en su caudal de pasión y resistencia. En su obra se ventila un efecto poético similar al Hai-kú de la poesía japonesa. Un instante que está y no; un acertijo que apuesta al interior de los seres, a pesar de sí mismos.
La obra está ante nosotros. Como la poesía —según nos dice Gorostiza— “ha sacado a la luz la inmensidad de los mundos que encierra nuestro mundo”. En este ferviente tejido se entrecruzan, por lo menos, dos rutas estelares: el viaje inmóvil y la ausencia. La primera apela al develamiento interior en el ápice de la imagen porque —siguiendo a Lao-Tsé— “sin mirar afuera de la ventana, se puede ver el camino del cielo”. La segunda hace de la memoria nuestro paso presente entre lo hallado y lo perdido. Nos convoca en el vuelco de rostros, materia y expresiones a la liga tras- cendente que cada uno llevamos, a “la ausencia que somos: el origen de todo lo que hacemos. / La herida por la que nacemos” como canta la poesía de Hugo Mujica. En este encuentro de su Instante del tiempo Mariauxilio Ballinas refrenda el ala de su temperamento artístico y la impar vocación de su arte fotográfico como aquel poema de Mujica: “Abrirse a lo abierto. / Abrirse hasta no estar.
Gustavo Ruiz Pascacio
¿Cómo tomar la fotografía de una artista de la lente, con palabras? ¿Cómo, si el recuerdo es en sepia o en blanco y negro? Conocí a María Auxilio hace ya varios años. Fuimos compañeros, por un rato, del taller de narrativa del Rayo Macoy.
De ella recuerdo su crítica certera a los textos que leíamos los aspirantes a narradores. Era como si su mirada “intelectual” nos escaneara, como si las palabras las convirtiera en muros o grietas o cielos y nos regresara una imagen. Era como si el destino nos gritara que ella sería una de las fotógrafas más importantes de Chiapas.
¿Se puede aplicar la estructura de un modelo narrativo a la hora de enfocar una imagen? No lo sé, pero, a veces, veo una fotografía de María Auxilio y escucho algunas palabras, algunas historias que desbordan el marco, el silencio del papel. El otro día me topé con María Auxilio y la invité a este juego de palabras que hoy comparto con los lectores de El Heraldo de Chiapas.
¿Cansa el cansancio que desborda en la fotografía de un anciano sentado en un parque sin pájaros? El cansancio de la vida es la antesala de la muerte, hay ancianos que saborean sus últimos días con alegría de niños, el blanco y negro dramatiza nostalgia, y sin pájaros no hay paraíso.
¿Alguna vez una mirada te ha pedido auxilio? El retratado te pide secretamente en el fulgor de sus pupilas “saca lo mejor de mí”.
Juguemos a que tu apellido cambia la e por la i, ¿de qué van llenas las ballenas? De Jonases en espera de sus sueños, de Mobydianos deseos perseguidos, de pececitos ciegos, plancton de vida, pedacitos de Luna, la mirada de una fotógrafa a quien le gusta el mar sólo por la tarde. Un arco destensado ¿está en espera de qué? -Un arco destensado es mi amor en reposo que espera a su arquero para apuntar.
Si la relatividad del tiempo te diera elegir retratar a cuatro Marías del mundo de todos los tiempos ¿a quiénes elegirías? María Sabina por aquello de conocer los cantos de la tierra; María Callas por la voz del corazón; María Félix por la arrogante belleza; y cualquier
María anónima por la maravilla de la vida.
¿Qué le sirve más a un fotógrafo: tener mirada de águila o de búho? Una pupila de asombro para descubrir lo invisible.
Si una imagen dice más que mil palabras, ¿cuántas manos son necesarias para “taparle la boca” al fotógrafo? Con un dedo basta.
Si el universo fuera el antiguo “cuarto oscuro” ¿cuál sería el líquido que “fijaría” la fotografía del instante?
Alejandro Molinari